Bye bye vinilo.
En estos últimos meses – Dos, tres años quizás – hemos visto como renacía el vinilo. Las grandes cadenas de tiendas de discos, donde los dependientes te miraban raro si pedias algo en vinilo, ahora tienen una ‘buena’ oferta en dicho formato.
Según crecía esta vinilomanía de palo azuzada por los medios, yo he ido decidiendo cambiar ciertas costumbres.
Me explico:
Desde el primer disco que me regalaron (un doble vinilo recopilatorio de Status Quo) he ido cogiendole un cariño enfermizo a este viejo formato. En mi colección de discos siempre han ido de la mano CD’s y Vinilos, incluso teniendo algunos albumes en ambos formatos.
Me nutría de material a través de Internet. Ebay, todocolección y alguna otra web donde primaba el coleccionismo y fetichismo de sus usuarios por encima de otros ideales.
Hasta hace un par de años era muy facil conseguir una copia original de época por menos de 15 euros, gasto de envío incluidos (No necesariamente una primera edición, pero si una de la época).
A raiz del resurgimiento del vinilo – un fenómeno a mi entender de moda y pasajero – se han ido poniendo a la venta una serie de reediciones de los discos originales a precios vergonzosos en los que más de una vez he caido. Cuando antes buscabas en Ebay una edición antigua de Bob Dylan y la conseguías por 15 euros, ahora por 20 euros tienes en Fnac el mismo álbum reeditado. En casi todos los casos esa reedición tiene una calidad de sonido más que dudosa. Esto hace que las ediciones viejas se hayan revalorizado hasta el rídiculo (¿Una edición setentera de Highway 61 revisited por entre 40 y 50 euros?).
Todo esto , junto a mis típicas mudanzas anuales, me ha llevado a tomar una decisión.
Voy a empezar a hacer una limpieza exhaustiva en mi colección de vinilos, en la que se van a quedar solamente los fetiches, incunables, singles y discos impresincibles.
Los disco que me apetece tener, pero con los cuales no compartiría cama, los voy a comprar en CD, que esos sí están por entre 7 y 10 euros la mayoría.
Hay gente que no entiende esta manía de comprar música teniendo spotify y descargas de mp3 a cascoporro, pero, ¿Qué haremos cuando dentro de diez o veinte años, si seguimos vivos, nos apetece oir esa canción que tanto nos gustaba? ¿Buscarla en Spotify? JA!
No sólo es fetichismo, es que mi colección es la única que nunca me ha fallado.

Un Saludo.
P.D: A pesar de esto, esta semana he comprado dos singles RAROS de Smashing Pumpkins por ebay, por la friolera de 40 pavos cada uno. Con esos si dormiría
MiJacK




Como ya sabreis muchos, aunque me bajo música en cantidades industriales (el 90% acabo desechándola), soy partidario de aquella vieja costumbre que es comprar discos. Será que soy un romántico.